lunes, 1 de noviembre de 2010

ESTE CORAZÓN ERRANTE


Patria amada;
cuando estoy lejos de ti,
de tus playas,
de tus valles,
de tus campos y montañas
mi corazón no se amaña
por lo mucho que te extraña.

Si pudiera desde aquí
invocar tu libertad
te juro que con lealtad,
de rodilla’, en humildad
levantaría la bandera
de la indómita tarea
que inicia tu libertad.

Pero yo desde tan lejos,
con el mar impresionante
que me aleja de tu arte
no sé cómo lograría
a esa libertad llevarte…
Sólo me resta entregarte
este corazón errante.

¡Patria tú eres mi baluarte!



© 2010 Madeleine E. Belliard
01/nobiembre/2010 - 9:00:00 am

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